Paco de Lucía: paisajes gitanos

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Entre tanta llegada de bandas internacionales, algunas prestigiosas y otras definitivamente de vuelta, el arribo de Paco de Lucía a nuestro país quizá haya caído en saco roto o a medio romper, quedando a la sombra de algunas luminarias. Será el 15 de noviembre en el mítico Teatro Gran Rex.

Desde ya este espacio no pretende hacerle justicia; este guitarrista, muy probablemente el mejor que haya dado España, se ilumina solo. Nacido hace 65 años en Algeciras, España, el joven Francisco cultivó una velocidad extrema para tocar la guitarra flamenca, fruto de la supervisión persistente de un padre obsesivo y perfeccionista, quien lo obligó a practicar hasta el hartazgo y sin clemencia.

El resultado fue la conformación de un animal de la guitarra, capaz de reproducir las escalas más complejas en ráfagas vertiginosas que envuelven al oyente en un paisaje gitano de capas y capas, formadas por cataratas de acordes y arpegios que se suceden en cuestión de segundos. Más aún, pese a este virtuosismo, en su obra logra vencer al tedio, algo de lo que no muchos músicos profesionales y obsesionados por la técnica pueden jactarse.

Sin embargo, el principal aporte que se le reconoce a este músico ha sido el ampliar las fronteras del flamenco, algo que muchos fundamentalistas de la causa no le perdonaron en su momento (si conocen la historia de Piazzola, esta escena les va a resultar muy familiar). Hasta su irrupción, la mayoría de los guitarristas tocaban únicamente clásicos de la música gitana; Paco se encargó no sólo de reproducir las obras imposibles, sino también de sumar su impronta a través de la composición. Así, logró la expansión de los límites del flamenco, profundizando aún más el cruce de estilos al incorporar elementos  del jazz y el blues.  De esta manera, su obra ya no sólo fue valorada por el virtuosismo extremo, sino también por su manejo del silencio y los matices.

La Ventana te recomienda humildemente que, siempre y cuando tu billetera de lo permita, te des una vuelta el 15 de noviembre próximo por el Gran Rex, y le hagas honor. Algún día, en medio de una charla de música, podrás decirle a tus hijos, “pude a ver a Paco de Lucía, pude ver al patriarca de la guitarra española”.

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